Taste of Cherry ★★★★½

I could admit

that I am only a coward

crying me me me

and not mention the little gnats, the moths,

forced by circumstance

to suck on the electric bulb.

But surely you know that everyone has a death,

his own death,

waiting for him.

So I will go now

without old age or disease,

wildly but accurately,

knowing my best route,

carried by that toy donkey I rode all these years,

never asking, “Where are we going?”

We were riding (if I’d only known)

to this.

- anne sexton


Los que pensamos continuamente en el suicidio siempre tenemos que debatirnos entre si este es un acto egoísta o valiente, si pesa más la tristeza de una vida insatisfactoria o el dolor que seguramente dejas en los otros al irte. El protagonista de esta película no ofrece, aparentemente, razones que justifiquen su acto, pero necesita no hacerlo solo: quiere que alguien, aunque sea un completo desconocido, tome partido por su "causa". Es difícil debatir si el suicidio es un acto político, pero sí es cierto que hay en torno a él un silencio social ridículo imposible de sostener. El suicidio es de lo que no se habla; como suele hacerse en privado, también es lo que no se ve. Lo que busca el protagonista de El sabor de las cerezas no es convencer. Bien podría enunciar un discurso sobre la falta de sentido, la vacuidad de la vida, la pérdida de expectativas o el sufrimiento del mundo, pero no: lo que busca es convertir su suicidio en un acto social. Como a toda costa quiere evitar la crueldad, habla de él convencido como quien habla de la lluvia o el calor y pretende que alguien tome partido. Todos los personajes son bondadosos, ayudarían al protagonista en cualquier otra situación, pero se resisten a afrontar que alguien desee acabar con su propia vida. Él se fija en la sonrisa del hombre que le ayuda a levantar su coche y en los enamorados a los que toma una foto. El trabajo, la miseria, la felicidad, la belleza, la fealdad el amor: todo pasa tan ligero a su alrededor en su último paseo. Es tan difícil despedirse del mundo.

Pablo Caldera liked this review