Spotlight

Spotlight ★★★★½

A dramatic and human look at investigative journalism / Mirada dramática y humana a un periodismo de investigación

I am reminded again and again of the multiple close ups of Michael Keaton's face. His bright eyes and the way the wrinkles furrow his skin, speaks of experience, insight, intelligence.

The last journalism thriller I saw was The Post. The central intrigue there was at the political level, and seemed almost incidental to the inner workings of the newsroom.

Here everything feels much more personal, in many ways. The victims and perpetrators have names and faces. They wisely intersperse several interviews with those involved, showing the various effects it has had on their lives. The journalists are not inhumanly insightful: they talk to those who do know for explanations, wear out the soles of their shoes, spend hours and hours searching and analyzing documents. Now that feels real!

They show us the two faces of the legal system: those who defend those who cannot defend themselves, even if they spend their lives doing it, and those who are used to defending the victimizer because it is "business as usual", and if they don't do it, someone else will do it for them. This last one is representative of several characters (all men, by the way), who have become so accustomed to covering up for those they admire, that in the end society as a whole feigns insanity.

I love how they pull the thread of the yarn, and the situation grows and grows, to everyone's surprise. I particularly liked the self-criticism aspect of how the press also makes mistakes, also ignores, and is also blind to biases it may not even be aware of.

Very satisfying

P.S. First time in a while that I see Leiv Schriever dissapear into a role. Nice. And I half expected the cardinal to belt into song, that's how strongly I associate Len Cariou to his Broadway work.

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Mirada dramática y humana a un periodismo de investigación

Me viene a la mente una y otra vez los múltiples close ups al rostro de Michael Keaton. Sus ojos brillantes y la forma en que las arrugas surcan su piel, habla de experiencia, de perspicacia, de inteligencia.

El último thriller de periodismo que vi fue The Post. La intriga central allá era a nivel político, y parecía casi incidental al manejo interno de la redacción.

Acá todo se siente mucho más personal, en varios sentidos. Las víctimas y los perpetradores tienen nombre y rostro. Sabiamente intercalan varias entrevistas con los implicados, mostrando los diversos efectos que han tenido en su vida. Los periodistas no son inhumanamente perspicaces: hablan con quien sí sabe para que les explique, desgastan la suela de los zapatos, pasan horas y horas buscando y analizando documentos. ¡Así si se siente real!

Nos muestran las dos caras del sistema legal: quien defiende a los que no se pueden defender, aunque se le vaya la vida en ello, y quien ya se acostumbró a defender al victimario pues es, “business as usual”, y si no lo hace él, ya lo hará alguien más. Este último es representativo de varios personajes (todos hombres, me hizo pensar en Club de Toby), que tanto se han acostumbrado a solapar a quien admiran, que al final la sociedad entera finge demencia.

Me encanta cómo van jalando el hilo de la madeja, y la situación crece y crece, para sorpresa de todos. Particularmente me agradó el aspecto de autocrítica a como la prensa también se equivoca, también ignora, también es ciega ante sesgos de los que posiblemente ni cuenta se da.

Muy satisfactoria

P.D. Primera vez en mucho tiempo que veo a Leiv Schriever desaparecer en su papel. Padre. Y medio me esperaba que el cardenal empezara a cantar a viva voz, ya que asocio muchísimo a Len Cariou con su trabajo en Broadway.

Adrián liked these reviews

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