No One Knows About Persian Cats ★★★½

Un bello aunque oscuro retrato de la cuidad de Teherán a través de la historia de dos jóvenes músicos que intentan escapar de ella. La peculiar y variadísima música sirve de banda sonora para ilustrar no solo el relato de estos dos trágicos artistas, sino también el de la dura sociedad iraní de la que, como muchos otros, ellos reniegan.

Formalmente me recordó muchísimo al neorrealismo italiano o al estilo documental, pero la trama es John Carney (Once, 2007; Begin Again, 2013; Sing Street, 2016) a más no poder: personas con vidas muy diferentes, cuyo punto de unión es la música, forman un grupo para huir de una realidad que les amordaza. A veces literalmente, otras figuradamente.

A pesar de la curiosa banda sonora, el impecable guión y unas actuaciones de lo más naturales, el descontrol y mala ejecución del final se carga, en mi opinión, el clímax dramático de la película por completo.

En conclusión, es una película cuanto menos interesante, quizá tediosa en algún punto, y bastante dura, aunque en su mayoría implícitamente. Te llena de esperanzas y sueños solo para hacértelos añicos al final, justo como la vida misma.