Quiz ★★½

Hay posicionamiento e intención en la impronta de Stephen Frears aquí, e incluso una defensa férrea del matrimonio Ingram proyectado en la abogada defensora durante el juicio (una formidable y elocuente Helen McCrory), pero desgraciadamente la hierba que más brota es la parodia.

Todos los personajes de Quiz son representaciones casi bufonescas de lo que sucedió de verdad aquel septiembre del 2001. La frivolidad con la que se narra todo durante los 3 episodios saca por completo de la experiencia, pues la risa aquí debía ser un recurso, y no un leitmotiv.

El tono es totalmente fallido, e incluso mancilla aciertos claros de la miniserie como la ambientación, el vestuario o la notable construcción del momento judicial. No obstante, la atracción que suscita desde su sinopsis es indiscutible y son dos buenas horas de entretenimiento.