Riot Police ★★★★½

Es octubre en mi salón, pero aquello se vuelve julio cuando los Antidisturbios de Sorogoyen aparecen en Movistar. Qué sudores, qué sofocón, cuánta adrenalina contenida en cápsulas de menos de una hora. Producto vertical, opresivo, punzante y que no hace prisioneros.

Lo que más aplaudo de la serie es lo alto que se sube para dirimir la principal coyuntura de la misma: son buenos policías o son malos policías. En el piloto eres uno más de Policías en Acción y escenas después les observas desde cierto palco cómo viven sus vidas sin su uniforme.

Y que nadie se pierda: esto es una muestra más de que en el año más difícil para el audiovisual en España, la calidad de sus productos se elevó por encima de estándares de crítica, siendo Sorogoyen y su inseparable Isabel Peña dos voces autorizadas para confirmar tal materia.

El propósito de ambos dos se refleja en la exigencia de un guión que demanda un gran rendimiento de su reparto. No por la parte física cuya prominente carga es más que obvia, sino por la aglomeración de tareas para el actor de turno: contención, sufrimiento, aguantar la monitorización, etc.

Evidentemente, el elenco da la talla ante tamaña empresa. Desde una Vicky Luengo arrolladora, convencida y tozuda hasta un Alex García intenso, brioso y con capacidad de desdoble dentro se su personaje (viniendo de una inercia cómica importante). Un reparto a la altura del complejo cometido narrativo.