The Trial of the Chicago 7 ★★★½

Qué película más bien contada. Aaron Sorkin succiona, despliega y dispone todo el material del famoso juicio de 1968 en Chicago para que el filme luzca como esos dramas judiciales tan imponentes de la década de los 90, donde personajes y diálogos brillan siempre alrededor del proceso

El trabajo de dirección de Sorkin es bastante perpendicular, pero su faceta narrativa vuelve a ser inteligente, admirable y deslumbrante. El logro principal de la historia es que instituciones y ciudadanos queden fijados en la misma balanza: la ética de sus comportamientos.

Considerable nivel de lucimiento en el reparto: de los protagonistas, Eddie Redmayne es el que más sorprende por un ethos poco visto en su carrera que le hace ser más verosímil, pero es Mark Rylance el que proyecta al personaje más apasionante. Su manejo de la rabia profesional es un deleite.

Ojalá esta película sea el caldo de cultivo para el regreso de ese cine noventero que usaba el recurso judicial para acelerar el latido del espectador y conquistarle con inquietud, dilemas morales e injusticias sociales. Sorkin ya ha puesto de su parte, Hollywood.