Si me borrara el viento lo que yo canto ★★★★★

Todo el que me conoce un poquito sabe la influencia que Vicente, mi profe de historia de segundo de bachillerato, tuvo en mí. Era —y es, un señor que por sus ideas no caía bien a todos. A mí desde luego me maravillaba. La mayoría de veces (cuando no venía de resaca hablando de catas de vino y libros) intentaba hacer que viéramos un poquito más allá, que viéramos todas las caras de la historia. Se metía en muchos temas espinosos y, casi siempre, se iba por las ramas. Muchos de mis compañeros, amigos incluidos, lo crucificaron por eso. "Es que Vicente no es objetivo, es que Vicente solo cuenta una versión". Fue Vicente el que, en los últimos minutillos de clase, a última hora de un viernes cuando ya empezaba a apretar el calor, nos puso 'Gallo rojo, gallo negro'. La mayoría de los chavales se fueron corriendo. Muy poquitos nos quedamos por respeto. Aunque yo también lo hice porque me encantaba oírlo hablar. No sé si sería por la hora que era, porque la canción me recordase a los cantautores sudamericanos que mi padre ponía en el coche cuando era pequeña o simplemente porque era algo que él admiraba, pero me impresionó mucho. Después de aquello seguí escuchando algunas canciones de Chicho, la mayoría versiones, sin pararme a pensar en él ni en su vida. En parte lo hacía porque siempre me recordaban a Vicente.

Acabo de terminar 'Si me borrara el viento lo que yo canto'. Oigo hablar una vez más de la muerte de Julián Grimau, la represión, la clandestinidad (el pan de cada día para los artistas), y lo que más me sorprende es, sin embargo, los parecidos que encuentro entre Chicho y Vicente; una familia tradicional, de derechas, bien posicionada, y un hijo contestatario. También, cómo no, el interés por lo social, lo patrimonial y lo folclórico. Un interés por lo propio, no de uno mismo como ser único, sino lo propio como algo del pueblo, de lo llano. Eso que solo es de quien se para a mirarlo. Ese sentimiento de pertenencia concreto al que Chicho le cantaba, y que Vicente se esforzaba —y creo, se esfuerza por enseñar todos los días. Algo que yo me alegro, gracias a él, de haber tomado también como mío.
No es una review ni muchos menos, pero este documental me ha recordado muchas cosas y tenía ganas de contarlas todas.

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