Semana Santa

Semana Santa ★★★★

En el último mes en la plataforma de Netflix me he encontrado con dos películas prácticamente con la misma naturaleza: la exploración de una familia y sus dinámicas en un viaje de vacaciones. Una de ellas es Bienvenido el Silencio de Gabriela García Rivas y ahora con Semana Santa de Alejandra Márquez Abella en su ópera prima, antes de conocerla en su Las Niñas Bien que fuera una de mis películas favoritas del 2018. Así que con Semana Santa confirma que es una de las nuevas autoras con mayor potencial que veo para el futuro.

El relato nos cuenta la historia de Pepino, Dali y Chávez, una aparente familia que viaja durante la semana de vacaciones de primavera conocida en México como Semana Santa, en el hotel todo incluido al que llegan tiene poca atención en su mantenimiento, como ejemplo está el que el hotel de un momento para otro se queda sin luz, sin embargo es un esfuerzo que Chávez ha hecho para llevar a Dali y Pepino de vacaciones, aunque sea a bajo costo para la venta de un tiempo compartido.

Los tres personajes comienzan sus contados días juntos, además de que se acerca el cumpleaños de Pepino, hijo de Dali. En el viaje, florecen secretos entre Dali y Chávez sobre su estructura familiar y cómo es afectada por su desestabilidad emocional derivada de las pérdidas de cada uno de ellos, incluso del pequeño Pepino, quien atrapado en un complejo de Edipo con Dali, busca su atención contantemente hasta que parece tener un romance playero con una niña que se hospeda en el mismo hotel. Chávez ante la incertidumbre del amor y compromiso de Dali hacia él, decide tomarse un día libre junto a un par de turistas y viajar a otra playa mientras experimenta un pequeño road trip personal. Mientras todo esto ocurre, Dali, conflictuada por sus pérdidas y su inestabilidad decide tomarse un tiempo libre esa misma noche.

Los tres personajes llegan juntos a esa promesa de oasis barato en donde esperan que se convierta en una experiencia que los haga más unidos, pero como si se tratara de atravesar un sin fin de tentaciones personales, porque eso se debe de decir, el contexto religioso está presente, sobre todo en el pequeño Pepino que por ordenes de su abuela reza a las 15:00 horas en punto porque es el momento en que murió Cristo.

Una sorpresota de película que la verdad me gustaría volver a darle otra vuelta.

Pablo I. liked these reviews