Satantango

Satantango ★★★★★

En la secuencia inicial de "Werckmeister Harmonies", el personaje de Valuska organiza un teatro de borrachos para explicar el funcionamiento del Universo. En "Satantango", el personaje del Doctor, el que cierra el círculo, tiene un cuadro del Universo sobre el escritorio de su habitación que es, a su vez, su propio y concentrado universo. Y es que en ambas películas (y muy especialmente en "Satantango") lo que hace Tarr es crear un propio universo regido por un tiempo que le es particular.

De hecho, Irimias, el personaje que interpreta Mihály Víg, compositor de las bandas sonoras de Tarr, nos regala por un instante que nos asomemos al mecanismo del reloj que rige ese tiempo único de la película. En una taberna, manda a todos callar y la vida se detiene, menos la cámara, que sube lentamente. Cuando llega a su posición final, todo se reanuda. En esos segundos es como si trapasáramos la superficie del reloj para ver el mecanismo. El mismo mecanismo que hace girar la cámara alrededor de los durmientes mientras la voz en off desgrana sueños y pesadillas justo después de haber visto la secuencia más bella jamás filmada con un búho, como insertado en una foto de Roger Ballen.

"Satantango" es una obra maestra absoluta, un aparte en el cine. Una película que, como decía Susan Sontag, habría que ver una vez al año durante toda la vida.