Burning ★★★★

Cuando leí por primera vez a Yukio Mishima y a Yasunari Kawabata, me encontré con que algo de su literatura no estaba haciendo click conmigo. En mi afán de meterme en la literatura japonesa, me leí en unas cuantas sentadas los libros que había conseguido en una tienda de segunda.

“Cabrón, no te leas a Kawabata muriéndote de sed” me dijo alguien más inteligente que yo, “esa onda es contemplativa”. La palabra se quedó conmigo.

Y contemplativo es algo que utilizaría para describir Burning de Lee Chang-dong. Basada en una short story de Haruki Murakami (otro autor nipón muy recomendado), y adaptada para Corea por el mismo Chang-dong.

Nos plantea inicialmente un triángulo amoroso muy isóceles, dos dudes típicos de Haruki Murakami: el outsider con buenas intenciones, dificultades económicas que se encula a la primera, y el pasta cooking, jazz listening, porsche driving cool cat. Cerrando el triángulo, Hae-mi, interpretada como el firecracker que es por Jeon Jong-seo.

Lee Chang-dong se muestra como un maestro de la dirección, con sugerencias y evocaciones que evitan que la peli se convierta en un thriller muy burdo.

Y, ay wey, la escena en el atardecer, justo en el mid-point de la película es un masterclass de pinche cine. Por ahí leí que tardaron un mes en grabarla, por eso de la iluminación.

Si no saben nada de ésta peli, les recomiendo aventarse sin informarse ni leer reseñas, aunque hayan leído ésta.