Satantango

Satantango ★★★

Por donde empezar...

No me ha gustado satantango. Y es una pena, porque según letterboxd, todos mis "amigos" le han dado un 10, diciendo en sus críticas cosas como que "se trata de la mejor película de la historia del cine", que "no sobra ni un minuto de duración", que" es una obra demasiado monumental para nosotros, etc."

Llevo años esperando a ver esta película. Hablando sobre ella en un autobús hace ya tres años fue como conocí a quien se convirtió en uno de mis mejores amigos, Marcos. Como chavales de 14 años, nos encantaba fliparnos con estas cosas, hablando de esa película de 7 horas y media que solo iba de "vacas" como si fuese una gema escondida de la que solo éramos conscientes nosotros. Y muchas bromas (especialmente sobre los primeros minutos del film, vistos por todos nosotros) nos llevaban acompañando hasta el día de hoy.

Después ser consciente de la existencia de esta película, me atreví a ver "Werckmeister harmóniák", intentando familiarizarme con el estilo del director húngaro, y rápidamente se convirtió en una de mis películas favoritas. A pesar de que no me sentí identificado con el pesimismo nihilista en el que se enmarca la película (del cual ya hablaremos posteriormente), este se veía compensado por una sensibilidad y un sentido de la poesía visual capaces de hipnotizarme.

Enamorado de esa película y de sus largas tomas, me atreví a ver el caballo de Turin, gran pendiente también desde hace un tiempo, y la primera vez que intenté verla me enamore de la primera hora, pero al intentar retomarla no fui capaz. Puede que pasase un año entero hasta que finalmente me vi capaz de ver el film de una sentada, concentrado. Y a pesar de que no me enamorase del todo, fue una experiencia muy enriquecedora. Entendí y respeté el uso del tiempo que hacía Tarr.

Cuando me enteré de que por fin, tras tantos años, la película estaba disponible en filmin por un unos días, una duda surgió en mi cabeza: ¿Sería "satantango" una película poética y con gran corazón como "armonías...", o se trataba de otro abismo oscuro y pesimista como "el caballo de Turín"?

Y, viéndola al mismo tiempo que unos cuantos amigos, comentándola brevemente entre cada una de las tres partes en la que está divida, todos descubrimos que tristemente se trataba de lo segundo.

Supongo que la razón por la que no me gusta Satantango es completamente personal. Simplemente, lo que plantea el film está tan alejado de mis valores personales y mi manera de contemplar la vida que se me hizo imposible conectar con ella. Y en una película de poca duración sería algo que perdonaría, pero hablando de una película de 7 horas y media...

Me irrita el pesimismo de Tarr. Si bien yo soy el primero en criticar la nomenklatura rusa, puesto que a mi parecer se trata de un ejemplo de capitalismo de estado alejado de la doctrina marxista, gente como Kundera en "la insoportable levedad del ser" o el propio Tarr en este film en cuestión me resultan el equivalente artístico a "todos los políticos son ladrones". Su regañiña Nietzscheliana sobre los totalitarismos y la condición humana resulta cuñadesca y pesimista, y por lo tanto, contra-revolucionaria.

Pero más allá del contenido político de la película, mi problema con Satantango es que su alma poética está dispersa, y su corazón directamente ausente. Estoy perfectamente dispuesto a disfrutar de una obra de arte aunque presente una ideología o perspectiva vital completamente opuesta a la mía, pero solo si lo contrapone con un gran valor artístico. Y no soy capaz de encontrarlo en esta película.

Miento. Comentaba con mis amigos que la segunda parte, la cual abarca todo lo protagonizado por la niña, como el baile en el bar, no solo me parece de lo mejor que ha hecho Tarr, si no de lo mejor que he visto en general. Las largas tomas me resultan poéticas, atmosféricas, trascendentales. Me dejaron completamente cautivado. Pero en el momento en el que comienza la tercera parte, la lentitud casi me resultó insultante, incapaz de encontrar la poesía que tanto anhelaba hasta los últimos minutos del film.

Que una película se vea repleta de simbolismos no quiere decir que sea algo positivo. Entiendo las connotaciones religiosas del personaje de Irimiás, e incluso me parece interesante indagar en todo lo que representa el personaje de la niña, y los habitantes del pueblo. Pero, al igual que el cine reciente de Aronofsky, me hace pensar, no sentir. Y yo veo películas para sentir.

Admiro la frialdad controlada e intencional, pero en cortos como "Mansfield K." de Martine Rousset, no en películas de 7 horas y media. Y obviamente se trata de algo puramente personal, pero me parece un tanto triste haber sentido mucho más viendo un pequeño documental sobre Tarkovksy esta misma mañana que en la duración entera de Satantango.

No me arrepiento de haberla visto, puesto que siempre había sido un objetivo casi platónico, pero por más que lea críticas, interpretaciones, reflexiones y artículos, no creo que ninguno consiga que Satantango me haga sentir, me conmueva. Porque un símbolo calculado tiene mucho que envidiar a un hombre paseando por el asfalto, iluminado tan solo por la periódica luz de unas farolas.

En resumen, preferiría haber visto un bucle de ocho horas de los "disintegration loops" de Basinski que esta película. Y ojalá me gustase como a todos vosotros, de veras.

La volveré a ver dentro de unos años, descansando entre cada parte. Veremos que opinaré entonces.

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